Por Eduardo Camacho Rivera  
Columna Trasfondos
 
Es muy posiblemente el peor presidente municipal que haya tenido Felipe Carrillo Puerto, y se lo ha ganado a pulso: José Esquivel Vargas "Chak Meex", no nació para dirigir, ni para liderear, mucho menos para gobernar. Lo ha demostrado, con resultados por demás deplorables para los carrilloportenses, en estos ya casi tres años de su desastrosa "administración".
 
Como figura pública ha sido un caos y, como persona, despreciado por muchos. Ha traicionado a propios y extraños, y a quienes lo ayudaron a llegar a la silla municipal de Carrillo Puerto. No es un hombre de palabra ni de compromisos. 
 
Por eso es ahora repudiado en la tierra y por la gente que le dio la oportunidad de crecer políticamente, a cambio de hacer cuando menos un trabajo decoroso, aceptable.
 
Pero no ha sido así: llevó a la quiebra las finanzas municipales; el corazón de la zona maya se tornó en un cúmulo de problemas y deficiencias; lo señalan de severas irregularidades, y ha generado el descontento, malestar y enojo de la población y de los empleados municipales, incluyendo a la Policía Municipal.
 
Se ha enfrentado, insistimos, hasta a quienes le dieron todo el respaldo para, en el 2018, encabezar el Ayuntamiento de FCP.
 
¿Qué tan pésima será su gestión que ni siquiera logró ser postulado para reelegirse como presidente municipal (para bendición de la ciudadanía carrilloportense)?
 
Se jura y perjura que, además de su nula vocación e interés por la política y el servicio público, su afición por las bebidas "espirituosas" lo tienen sumido en el abismo. 
 
Pobre Felipe Carrillo Puerto. Pero la caótica gestión (o "congestión") de Esquivel Vargas, será seguramente sometida a una severa revisión y auditorías, lo que significa que su futuro se anticipa bastante sombrío y nebuloso, como su mente.
 
No es para menos, y sería lo mínimo que se espera, por elemental justicia.
 
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