En la Tierra, las capas altas de la estratosfera son el entorno más parecido disponible a la delgada atmósfera inferior de Marte. Esas capas estratosféricas permiten reproducir las propiedades de la franja más importante de la atmósfera marciana en lo que se refiere a la conducta aerodinámica de naves en operaciones de aerofrenado y descenso.

 

El vehículo del proyecto LDSD (Low-Density Supersonic Decelerator, o Desacelerador Supersónico de Baja Densidad) de la NASA, una nave de pruebas con forma de platillo volante e impulsada por un cohete, ha visto concluido su ensamblaje final en el polígono de ensayos de misiles que la Marina Estadounidense tiene en Kauai, Hawái.

 

Este vehículo permitirá investigar tecnologías de vanguardia que beneficiarán a futuras misiones a Marte, incluyendo aquellas que impliquen la exploración directa realizada por humanos.

 

Durante el vuelo experimental en el que ya se trabaja, un globo llevará el vehículo de pruebas desde las instalaciones de la Marina en Hawái hasta una altitud de unos 36.000 metros (120.000 pies). Allí, será soltado y su cohete acelerador lo impulsará rápidamente hasta llevarlo a una altitud de aproximadamente 55 kilómetros (unos 180.000 pies), acelerándolo hasta Mach 4. Una vez se encuentre en el muy enrarecido aire existente a esa altitud sobre el Pacífico, el platillo iniciará una serie de pruebas automáticas de dos tecnologías muy avanzadas.

 

Para poder llevar cargas mayores a Marte, y para hacer más factibles los viajes tripulados a ese planeta, las tecnologías de vanguardia como las del LDSD son esenciales. Entre otras aplicaciones, las nuevas tecnologías a ensayar permitirán enviar a su destino los suministros y materiales que se necesiten para misiones de larga duración en el Planeta Rojo.

 

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